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Dramiński usg scanner animation
La ultrasonografía o ecografía reproductiva en bovinos remonta su aplicación a la década del 70, desde entonces se han incrementado sus usuarios a partir de su potencial como método de diagnóstico en la producción animal.
Inicialmente la ecografía en reproducción bovina fue vinculada a ámbitos de investigación de donde surgieron las bases de la técnica aplicada que hoy día se utiliza. En aquellos tiempos existían muchos factores limitantes para su uso en el medio productivo. Equipamientos excesivamente caros y poco o nada transportables, sumado al desconocimiento de la técnica, hacían que ésta llegara solo a establecimientos de alto grado de sofisticación. A partir del arsenal de información que generaron diferentes grupos de investigación en el campo de la fisiología de la reproducción alrededor del mundo, comenzó un acercamiento de los profesionales veterinarios al uso de la ultrasonografía reproductiva. Así fue que la ecografía jugó un papel preponderante en el conocimiento del desarrollo de la gestación bovina. La compleja actividad ovárica con sus ondas de crecimiento folicular, que han dado el marco perfecto para el desarrollo de sinnúmeros de manipulaciones del ciclo estral, han sido blanco de la ultrasonografía, al igual que la determinación del sexo fetal y actualmente la obtención de ovocitos por punción ovárica para fertilización in Vitro. Más allá de esto y si bien el número de usuarios creció notablemente, sigue abierta la polémica acerca del uso de la ecografia ginecológica como práctica diaria en los tambos comerciales. Las ventajas del método son inobjetables pero se debe tener siempre en cuenta que la ultrasonografía no debe ser usada por snobismo sino como una herramienta, ya que nos brindará información que plasmada en pautas de manejo generarán un beneficio económico para el establecimiento.
El objetivo productivo ideal de un establecimiento lechero es producir una lactancia por hembra al año, cosa difícil de lograr en la práctica ya que, después del parto, estas máquinas de dar leche recienten su faz reproductiva, provocando generalmente un alargamiento del intervalo parto-concepción. De este modo el objetivo productivo se escapa y cuantos más días transcurran las hembras en calidad de vacías (abiertas) mayores serán las pérdidas económicas. Aquí es donde la ecografía ginecológica juega un rol importante. La precocidad diagnóstica de la técnica permite determinar alteraciones uterinas del post-parto o desordenes ováricos y así instaurar un tratamiento acorde. Por otro lado a partir del día 25 post-inseminación puede realizarse el diagnóstico de gestación, así las hembras que resultan vacías pueden ser re-sincronizadas de inmediato mejorando la eficiencia reproductiva. El sexado fetal, si bien no es una práctica masiva, puede considerarse como una alternativa diagnóstica a la hora de decidir ventas de hembras preñadas.
Hoy el desafío profesional es aplicar la ultrasonografía a la ginecología de rodeos lecheros desde una perspectiva produccionista, promoviendo su uso como una herramienta dentro de un manejo reproductivo racional.